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La Coctelera

benidorm

17 Octubre 2005

pequeño ensayo de libro

El pabellón deportivo se estaba llenando de gente, era domingo por la mañana. La luz del sol entraba por los grandes ventanales laterales que hacia que se iluminase aquel gran habitáculo. En la grada la gente se iba sentando y charlaban tranquilamente, con esa tranquilidad en la que se vive un domingo de invierno cualquiera en un pueblo de la costa mediterránea. En la pista calentando estaban los dos equipos de balonmano que estaban disputando el partido más importante de la temporada para ellos, y ahí estaban calentando para jugar el segundo tiempo. El marcador reflejaba que los de casa iban por delante en el marcador, aunque solo por la mínima, un 13- 12, reflejaba la igualdad entre los dos equipos. Los jugadores eran conscientes que toda aquella gente que estaba llenando las gradas que hasta hacia un momento permanecían casi vacías, no venían por ellos, sino por el equipo señor el cual jugaba en división de honor. Pero al equipo de casa le encantaba jugar antes que el equipo de división de honor, ya que así en el segundo tiempo se llenaba de gente las gradas y siempre terminaban animando al equipo, como si de un calentamiento para el público fuera el animar a los chavales de juveniles de su club. Y los jugadores que tan solo contaban con dieciséis o diecisiete años se sentían en la gloria cuando eran animados por su publico.

Ya estaban preparados para empezar la segunda parte del partido el Altea C.B. y como equipo visitante el Colegio de Agustinos de Alicante. Altea C.B. vestía de azul mientras Agustinos, vestía de blanco. En ese partido se jugaban la primera plaza del grupo, ya que eran primeros y segundos en la clasificación, y ese primer puesto daba opción de jugar el campeonato nacional. Ambos sabían que aquel encuentro era tan difícil como decisivo ya que entre ellos solo había un punto de ventaja y sabían que quien se llevase la victoria quedaría primero y jugaría si la fase de clasificación para el campeonato nacional. Y así a sus dieciséis años era el reto más importante de sus vidas, llevaban todo el año entrenando duramente para conseguir su objetivo y ahí estaban a treinta minutos de conseguir su primer objetivo, ganar el partido y así su clasificación.

Leo el portero de Altea ya se encontraba bajo los palos con su indumentaria típica de pantalones naranjas y sudadera lila. Sabia que daba así un poco la nota pero el estaba muy a gusto. Y como le había costado mucho esfuerzo encontrar esos pantalones, un poco escandalosos, de ese naranja butano.

En ese instante Agustinos saco del centro del campo y dio así inicio a la segunda parte del choque. Leo bajo aquella portería miraba a su alrededor veía aquel pabellón con las gradas llenas de gente, las cuales aun no estaban ni mirando el partido. La luz del sol entraba por los grandes ventanales y se notaba que el sol era de invierno, que alumbraba pero no deslumbraba. Se daba cuenta que no era un momento cualquiera, que aunque fuera el mismo pabellón donde entrenaba todos los días, aquel momento era diferente y en ese momento pensó “ cuan diferentes son los sitios según las sensaciones que tengas en cada momento”. Leo estaba concentrado sabia que su actuación iba a ser crucial para su equipo. Cuando el balón hecho a correr noto como su cuerpo y su mente se unían para ser solo uno y estar en un estado de concentración, para así a la vez de disfrutar de aquel momento, hacer bien su labor.

El primer ataque fue rápido y leo no pudo hacer nada con el tiro del pívot que desde seis metros y solo contra él incrusto el balón en la parte alta de la portería. Empate a 12.

Miro al marcador que tenia detrás de su portería y se digo vamos a ganar no hay duda. Estaba tan seguro de si mismo que sabia que era el momento de tomar su responsabilidad y hacer su papel en aquel partido. Al bajar la mirada de aquel marcador vio que justo detrás de él, en el espacio que había entre la portería y la pared, que era de ocho metros, justo a dos metros de él se encontraba Julio Espina, el entrenador del equipo de división de honor. Eso hizo que todo su cuerpo y una orden directa de su corazón a la cabeza, ya es hora de parar de verdad sin tonterías. Se digo- este es mi momento y he de aprovecharlo-. Un partido de máxima tensión, Un pabellón lleno de gente y el hombre que le podía dar paso al primer equipo a tres metros de él observando le desde primera fila, atento a su partido. En esas estaba cuando su equipo perdió el balón en ataque, propiciando el contraataque rápido del contrario. Un chaval alto y moreno con el numero 4 se acercaba rápidamente con el balón controlado hacia su portería, y por sus intenciones no se veía que tuviese las ganas de fallar ese tiro, a doce metros de su portería cogio el balón, dio tres grandes pasos y desde siete metros se elevo y desde la altura, arma el brazo para que su tiro fuera con gran fuerza, enfrente Leo lo mira tranquilo y sin precipitarse en ningún movimiento de su cuerpo, esperando su momento, esas dos décimas de segundo donde se decide el movimiento que debe hacer, observa al jugador, sus movimientos son analizados en décimas de segundo, para así intuir hacia donde va a dirigir el balón y así poder anticiparse y poder atajar el balón. Es en ese momento cuando Leo se eleva extendiendo brazos y piernas, el contrario lanza el balón que al instante de salir de su mano es interceptado por la pierna izquierda de Leo la cual se haya a un metro y medio del suelo. La gente aplaude con entusiasmo aquella gran parada, mientras Leo ya en el suelo, sin perder tiempo coge el balón y ve a su compañero Peña desmarcado y es él quien ahora inicia un contragolpe, el cual su compañero si que lo materializa en gol. La gente ya se estaba despertando y empezaba a animar, Leo con sus actuaciones hacia que el público animase, y ya empezaba a ser decisivo para su equipo. El equipo contrario saca el gol encajado y se dispone a atacar a aquella defensa que lo hacia con la estrategia del 5-1, cinco jugadores en seis metro y uno en nueve metros, intentando estorbar los pases de los atacantes y poder robar algún balón, ese jugador en Altea era Jordi, muy habilidoso para hacer esa función. El atraque fue largo, la defensa lo estaba haciendo muy bien, pero al final el extremo se quedo solo, que sin pensarlo encara la portería defendida por Leo, salta desde seis metros, e inteligentemente el portero le deja un hueco en el palo corto y el extremo pica y tira a ese lado y Leo para con la pierna y desbarata otra ocasión de gol. El publico ya empieza a disfrutar con las paradas de su portero y empiezan a animarlo, en ese momento Leo siente que el publico ya se esta rindiendo a su juego pero que aun queda mucho partido y que solo llevan cinco minutos de la segunda parte, aun queda todo un mundo, pero ya se siente a gusto, y disfrutando de ese momento, y tiene la seguridad que va a ser unos minutos muy interesantes. En esos momentos solo ganaban de un gol, 14-13. El ataque de Altea fue muy tenso ya que la defensa contraria, defendían muy duramente, y cometían muchos golpes francos. Al final Saoro desde ocho metros saltando lanzo un latigazo, que hizo que el balón entrase con gran fuerza por el lado izquierdo del portero sin que este pudiera hacer nada. Un gran gol.

El publico ya animaba al equipo ya se notaba que los espectadores se habían involucrado en el juego de su equipo, cada vez animaban más. El equipo eso lo agradecía ya que les daba una energía extra, que se transformaba en el mejor juego que realizaban. El partido transcurría, de forma muy intensa los dos equipos jugaban a un gran nivel.

Ya iban por el minuto 20, faltaban 10 minutos para terminar el partido, el marcador reflejaba un 19-17 a favor de Altea, el equipo contrario atacaba la portería de leo, cuando el lateral izquierdo entra como una exhalación hacia seis metros y aunque Julio Y Saoro intenta frenarlo, consigue soltar el brazo y así lanzar el balón, el cual con una buena parada de Leo, que lo intercepta con la mano derecha, no entra en la portería, pero el arbitro pita penalti, por la acción de la defensa, el publico que se proponía animar a Leo, empieza a quejarse al arbitro por su decisión. Leo como siempre antes de un lanzamiento de siete metros, distancia que hay desde el punto de penalti hasta la portería, muy tranquilo le da la pelota al tirador, le mira a la cara con suma tranquilidad, transmitiéndole una seguridad en si mismo para amedentrarlo, se da la vuelta y se va despacio a tocar el larguero, se da la vuelta lentamente mira al contrario y se adelanta hasta cuatro metros, de la portería, mira al arbitro rápidamente, y pone fija su mirada en el balón, el arbitro pita, el lanzador se dispone a tirar le amaga dos veces y en eso le lanza el balón en vaselina, Leo lo ve da un paso hacia atrás, salta hacia atrás y con la mano derecha desvía la dirección del balón lo suficiente para desviar su trayectoria y evitar así que ese balón entrara en la portería.
El publico salta en un gran aplauso hacia Leo que se levanta del suelo, y va a por el balón que estaba detrás de la portería, cuando lo coge, ve que Julio Espina, lo estaba mirando, se cruzan las miradas, ojos contra ojos, unas décimas de segundo mirándose a los ojos fueron suficientes para que leo supiera que le estaba agradando a ese entrenador. El público ya vitoreaba su nombre, Leo, llleeeooo, él se encontraba en la pista con una emoción que le invadía todo su cuerpo, oír y notar como unas mil personas le animaban siempre le hacia ponerse emocionado y con esa fuerza en su interior de tener la convicción de que podía conquistar cualquier cosa, que podía llegar a conquistar cualquier propósito que se propusiera, y ahora su propósito era ganar ese partido, el cual al final ganaron. Y Leo en ese momento donde todos los compañeros se abrazaban por haber conseguido esa victoria y con los aplausos del público a sus espaldas, era un momento mágico, una felicidad enorme una satisfacción le recorría el cuerpo de saber que había cumplido con su cometido y que habían conseguido el objetivo marcado, el cual había llegado tras muchos días de entrenamiento, pero al final lo habían conseguido. Irían a la fase final par ir al campeonato de España.

Leo ya estaba motado en la moto, su vespino negra, la cual se había comprado muy a pesar de sus padres que no le hacia mucha gracia que fuera en moto, iba por la carretera dirección a su casa, el no vivía en Altea, él era de Benidorm. Durante el trayecto aun estaba emocionado, por todo lo sucedido en el partido, y aun recodaba las palabras de Julio Espina cuando entro en el vestuario, se dirigió a él y le digo muy bien Leo, el martes entrenas con el primer equipo, a las 21:00, se dio media vuelta y se fue, así sin importancia. Pero para Leo había sido la culminación de una mañana perfecta, se sentía que estaba en el camino de conseguir lo que tanto había soñado, ser el mejor portero de Balonmano, sabia que aun faltaba un mundo, pero estos días le daban fuerzas para saber que tenia que continuar por ese camino. Con esos pensamientos llego a su casa, lastima que se acabara ya ese entusiasmo, ya que en su casa a nadie le interesaba si había jugado bien, o mal si habían ganado o perdido, lo único que sabia decirle su padre era que como ha ido, cuantos goles te han metido? 22 tantos, mira que te meten todos los partidos un montón. Y por otro lado su madre, y ahora querrás que te lave rápidamente esa ropa, venga date prisa que la comida ya esta. Seis años jugando al Balonmano y no habían ido a ver jugar a su hijo, Leo aunque ya lo tenia claro, lo único que le fastidiaba era la indiferencia que mostraban hacia su pasión, odiaba ver que todo el mundo le felicitara por su partido y ahí en su casa con los suyos tuviera que callarse, no podía expresar esa sensaciones que tenia, ya que si las expresaba sabia que se la tirarían por tierra desprestigiándolo de alguna manera, - tu nunca triunfaras- - si te meten muchos goles tienes que ser un poco malo- y cualquier tontería que se les ocurriera para anular los sentimientos del chaval. Por eso Leo tampoco contaba mucho al respecto, se limitaba a decir hemos ganado y punto.

Eran las cinco de la tarde y aun estaba tirado en la cama medio dormido y escuchando de fondo a los Dire Strait, le encantaba ese grupo y desde que su amigo Alfonso le había prestado el disco no paraba de escucharlo. Miro el reloj y vio la hora que era y pego un salto de la cama, y fue directo a la habitación de su hermana, cogio el teléfono que estaba en la mesa junto a la cama, marco el numero de teléfono que ya se sabia de memoria, entonces sonaron los tonos y su nerviosismo aumento.
- Esta Ana
- Si un momento, de parte de quien.
- De Leo, un amigo.
- Ana –se oyó grita- al teléfono, te llaman.
- Si, ¿quien es?
- Hola ana, soy Leo
- ¡Hola Leo! Al final me has llamado.
- Habíamos quedado así, no?
- Si claro.
- ¿Entonces quedamos y nos tomamos un café?
- Ehh, vale.
- Entonces paso a por ti dentro de una hora.
- Si, vale, en una hora esta bien.
- Pues así quedamos, hasta luego
- Hasta luego.

Bien se digo por dentro, llevaba una par de semanas intentado quedar con Ana, y al final esa tarde iba a tener una cita con ella. Le gustaba esa chica, ella tenia un año menos que él, la conocía del instituto, se la habían presentado hacia un mes una amiga suya y desde el primer momento que la vio le gusto, era una chica no muy alta unos 10 centímetros mas baja que Leo, alrededor de uno sesenta y cinco, con el pelo moreno y unos ojos negros muy expresivos, y un cuerpecito muy majo.
Se metió en su habitación y empezó a mirar la ropa para ponerse, debía vestirse bien, zapatos Camper, sus levis etiqueta roja, camisa y un jersey encima, dejando el cuello de la camisa que se viera, y una trenca ya que en la moto hacia frío, colonia de Cacharel y listo para salir de casa e ir a buscar a Ana.

Por el camino iba un poco nerviosillo, era la primera vez que quedaba con ella, e iba a ser la primera vez que estuvieran solos, tenia un gusanito en el estomago que hacia que, no estuviera totalmente tranquilo, se notaba que esa chica le gustaba. Llego al portal de la casa de Ana y ella aun no estaba abajo. Se sentó en la moto a esperar que bajase. Esos cuatro minutos que tardo ella en bajar fueron eternos para sus nervios.
Salio del portal y Leo se le quedo mirando y para el se digo ¡que chica!, que guapa que esta.

- hola Leo
- Hola,- le dio dos besos-
- Ana donde vamos? Te apetece que vayamos a la cala al Pub.
- Si muy bien
- Venga monta y vamos.
Llegaron a la cala, un lugar fuera de Benidorm, que solo en una parte de la pequeña playa hay edificios, muy pegados al mar ya que en ese punto la playa es muy estrecha y los edificios están a 10 metros de la orilla del mar. Por el contrario la mayoría de la playa esa muy amplia y linda con terreno lleno de pinos, una carretera pequeña, y sin ningún edificio a su alrededor. El mar aquella tarde estaba en calma, esa calma del mar mediterráneo que parece ser una balsa de aceite sin movimiento alguno. Ya estaba atardeciendo el sol se había puesto ya, el cielo sin ser aun totalmente oscuro era de un azul muy oscuro tiendo a grisáceo que por las nubes se notaban mas los contrastes oscuros y mas claros.
Subieron al Pub situado en el primer piso de uno de los edificios que se hallaban justo encima del mar, cuando te sentabas en la terraza era como si estuvieras encima del mar la música tranquila y romántica hacia del lugar un sitio, con una atmósfera muy especial, el mar, la música, tranquilidad.
Ellos se sentaron dentro, el frío desaconsejaba quedarse en la terraza, dentro la decoración era muy singular, sillas de mimbre bajas, un billar junto a el una hamaca suspendida en el aire colgada desde la biga hasta la pared, de esas que se cuelgan de palmera a palmera en el caribe, en la pared la decorada con mascaras venecianas, que le daba un ambiente de misterio. El conjunto era un lugar muy singular.
Ella pidió un batido de chocolate, especialidad del lugar, y el una coca-cola, se pasaron la tarde de risas y charla. Los dos se encontraban muy cómodos hablando de sus pequeñas cosas, pero se notaba que no era solo hablar, se estaban empezando a conocer, ella le miraba atenta cuando él hablaba de sus cosas deseaba saber que le interesaba que le gustaba, en definitiva quería saber de él, ya que a ella le gustaba el chaval que tenia delante, medio rubio con el pelo corto, ojos azul verdosos grandes que cuando la miraban, ella parecía enrojecer encada mirada de él, una carita de niño bueno y simpático, y con esa sonrisa medio picara pero sin ninguna maldad. Un cuerpo fortalecido por el deporte, y unas espaldas anchas. Ella pensaba en esos momentos que además de guapo era muy simpático. El estaba emocionado de ver que la chica que le gustaba estaba delante de el riéndose con el y disfrutando de una tarde, que para él estaba siendo maravillosa. Tres horas después de llegar donde habían charlado, reído y se habían empezado a conocer se fueron del Pub ya que al día siguiente era lunes y había instituto, y se tenían que levantar temprano.
Llegaron a la puerta del portal de casa de Ana, ella bajo de la moto y se quedaron charlando unos momentos.
- ha estado muy bien la tarde Ana
- si yo también me lo he pasado muy bien.
- Nos vemos mañana en el instituto
- Si en el recreo nos vemos
- De acuerdo
- Bueno me subo a casa
- Vale, hasta mañana.

Se dieron dos besos en la mejilla y ella se fue dirección del portal, el se quedo mirándola como atontado y ella al llegar a la puerta se dio la vuelta y con una amplia sonrisa le digo –venga vete y hasta mañana- .
Leo arranco la moto y se fue hacia su casa, por el camino tenia una sonrisa de oreja a oreja sentía que esa tarde había sido el inicio de algo maravilloso, ya que sentía que le gustaba mucho Ana, era guapa simpática y se sentía ajusto junto a ella.

Menudo día había tenido por la mañana un partido memorable, gana y además le llaman para entrenar en el primer equipo y por la tarde una cita que sale perfecta con la chica que le gusta, tirado en la cama de la litera donde dormía, Leo con los ojos cerrados pensaba que en ese sentimiento de felicidad que sentía dentro del cuerpo ya que todo le salía a pedir de boca, que nada le podía parar para conseguir todo lo que soñaba conseguir, triunfar en el balonmano, tener una chica como Ana a su lado, terminar sus estudios, que aunque algunas veces los odiaba le gustaba estudiar y aprender. Y se miraba donde estaba a sus dieciséis y se veía que estaba en el camino correcto para conseguir sus metas.
Su vida era feliz, estudiaba 3º de B.U.P. en el instituto, sacaba buenas notas, llevaba una media de Bien, algunos aprobados otros notables, pero en general sin problemas en los estudios. De martes a viernes entrenaba todos los días dos horas. Y ahora había conocido a una chica maravillosa. Los sábados salía con sus amigos y casi siempre iban a “Pantalones Cortos”, un Pub que era de su hermano el cual con dos amigos más lo habían montado y era el Pub de moda en Benidorm. Y como muchos domingos el jugaba, ni bebía nada de alcohol ni se acostaba tarde, siempre era el primero en irse siempre que tenia partido al día siguiente, y los sábados que jugaba, tampoco era el que más aguantaba.

Era lunes y a primera hora tocaba matemáticas, Leo ya en clase sentado junto a su amigo Alex, como siempre en primera fila, aunque el profesor les mandaba callar constantemente, y esa mañana no iba a ser menos, ya que se estaban contando mutuamente el fin de semana. La profesora ya había empezado la clase y ellos seguían con su charla. Alex y Leo llevaban desde que entraron en el instituto juntos, siempre sentados uno al lado del otro, habían pasado muchas cosas juntos en esos tres años que llevaban estudiando juntos. Eran ya íntimos amigos, aunque luego cada uno de ellos tenia una pandilla diferente cuando salían del instituto y los fines de semana no se veían a menos que algún día esporádico quedasen para estudia juntos, cosa poco habitual.
La profesora siempre le decía a Leo lo mismo, parece mentira que seas el delegado de la clase, podías dar ejemplo y portarte un poco mejor. Leo le pedía perdón y ella lo miraba como diciendo “por que al final sacas buenas notas, sino tomaría otra medidas contigo”.

Las dos menos cuarto faltaba diez minutos para terminar las clases del lunes, y Leo ya estaba impaciente, por un lado cansado de toda la mañana dando clases y por otro había quedado con Ana en bajarla en la moto a su casa. En el recreo aunque no se habían visto mucho tiempo, un breve encuentro en la cantina, de un par de minutos pero les había bastado para quedar al final de clase, para bajar juntos ya que Ana no tenia moto, y bajaba en autobús. Ana estaba en 2º de B.U.P.

Sonó el timbre y Leo con una rapidez que no era normal en el recogía sus cosas de la mesa, mientras Alex lo miraba y le decía,
- como se nota que has quedado con tu chica
- ah si, pero por el momento, solo somos amigos
- Si, si, amigos, je je. Así es que bajas a Ana por que es tu amiga, no?
- Bueno, tú ya sabes, me voy, hasta mañana.
- Hasta luego, y que te valla bien.

Cuando Leo salio del edificio vio que Ana ya estaba esperándole en la moto, una sonrisa se le instalo en la cara cuando vio entre todo el bullicio que había en la salida, que ella estaba allí esperando a que él saliese.
- hola, ¿esperas a alguien?
- Si, creo que a ti.
- Anda que suerte que tengo, me esperan y todo.
- Anda calla y vámonos
- Eh, sin prisas.

Se montaron los dos en la moto, y mientras Leo conducía, iban hablando, y saludando a los amigos que se encontraban por el camino, ya que a esa hora, un pelotón de motos se adueñaba de la carretera de bajada del instituto hacia Benidorm.
El instituto se halla junto a la entrada a Benidorm por la autopista A-7. A esa hora podían salir unas sesenta motos todas casi al mismo tiempo. En el semáforo de salida solía estar la policía para controlar el tráfico, y aunque era ilegal ir dos en el ciclomotor, la policía no decía nada. Y dejaba que se fuera dos en la moto, ya que en esos momentos no podían parar a la cantidad de motos en las cuales iban dos personas. Ellos lo sabían y se aprovechaban de la circunstancia. Cuando llegaron a la puerta de casa de Ana, se quedaron hablando unos minutos, no hablaban de nada concreto, los dos sabían que se gustaban y así cada vez que se miraban se reflejaba una sonrisita que los delataba. Pero a pesar de estar así, no deseaban ir por el momento más allá, parecía que los dos disfrutaban del momento que estaban viviendo, conociéndose tranquilamente, sin necesidad, de dar el siguiente pasó, se les notaba disfrutar mutuamente de su compañía.
- Leo que vas hacer esta tarde.
- He de hacer unos ejercicios de mate y leer un capitulo del temario de filosofía, y luego he quedado con mi hermano Manuel, le tengo que ayudar en el Pub.
- Ya tienes completa la tarde, entonces nada.
- ¿Por que lo decías?
- No por nada.
- Mañana si quieres antes de ir ha entrenar, quedamos.
- Vale, ya lo hablamos en el insti, mañana.
- Me subo que mi madre ya tendrá la comida.
- Si me voy, yo para casa. Que mi madre no entiende como para subir al insti tardo cinco minutos y para bajar media hora.

La habitación era pequeña, las dos camas eran una litera en la cual Leo dormía en la parte de abajo, dos armarios uno para cada hermano, un mesita de noche con cajones, una pequeña estantería para libros pegada a los armarios y enfrente para rellenar el hueco de las literas y la pared un mueble que hacia, de cajonera para ropa y los libros de estudio de cada uno de ellos. Y de mesa de estudio una mesa redonda llena de cosas, que cada vez que había que estudiar se tenía que despejar.
El papel en la pared de color marrón claro, hacia juego con toda la habitación que le era de color marrón toda ella.
Leo estaba estudiando filosofía, cuando Manuel su hermano entro a la habitación y le insto a que dejara ya de estudiar que se tenia que ir, que se diese prisa en acabar aquello. Leo le digo un momento que acabo esta página, me cambio y nos podemos ir.
Llegaron los dos hermanos a Pantalones Cortos, el pub de Manuel. Aunque ese invierno Leo no trabaja allí, ya que quería estudiar y jugar a Balonmano, y el Pub no era compatible con lo que ese año tenia pensado conseguir, el verano era otra cosa no había ni que estudiar ni que jugar, ahí si que trabajaba en aquel Pub, ya que Manuel lo quería cerca de él, sabia que podía confiar en Leo y necesitaba gente de confianza. Además a Leo le molaba y el dinero que ganaba siempre le venia muy bien.
Pantalones cortos estaba situado en la esquina de la calle donde se encontraban todos los pub de ambiente español, por aquella zona pocos giris pasaban. Era el más grande de todos con gran diferencia, tenía tres barras, en la parte interior y para el verano en la terraza tenia otras dos más. El interior era grande unos cuatrocientos metros cuadrados, cuando no había gente se veía despejado ya que las barras estaban en el lateral, y con excepción de la cabina del discjockey, no había nada, ni columnas. Así que se veía enorme, menos cuando por la noche al estar lleno de gente hasta parecía pequeño. El diseño era moderno, encima de la cabina lleno de televisiones, la cabina era metálica de color morado y azul oscuro, las barras de mármol y los bajos de espejos oscuros, el suelo de todo el Pub azul, y sin paredes todo los laterales eran grandes cristaleras, que en verano se abrían, y así ganaban los quinientos metros de la terraza, y también se llenaba.

Cuando llegaron Leo y Manuel, no había nadie, pero no tardaron en llegar, Juan y Luis, los otros dos socios de Pantalones Cortos. Habían quedado allí para preparar la fiesta que iban a preparar el fin de semana próximo. Iban a hacer una fiesta flamenca, y como no había dinero para traer ningún grupo para que actuase, habían decidido montar un escenario y hacer un play back, a modo de comedia, he imitar a los Gipsy king, grupo de rock flamenco que estaban muy de actualidad en, esos momentos.

- Bueno entonces que hacemos al final –digo Manuel.
- Pues ponemos en frente de la cabina de DJ el escenario, os parece bien –digo Juan.
- Si claro es el mejor sitio par que todo el mundo lo veo bien –digo Luis.
- Habéis comprado ya el tablero y las cortinas, para hacer el escenario –digo Manuel.
- Si, venimos ahora de comprarlo mañana por la mañana tenemos que recogerlo, aunque el tablero, espero que en el techo del Jeep, se pueda acoplar bien, ya veremos. –digo Luis

- entonces tenemos claro el escenario como va ir, una base de cajas de coca-cola, el tablero como suelo y luego las cortinas colgadas desde el techo y un par de mesas, par la comedia. Digo Manuel
- si, y entonces tu cantas no? Manuel. –digo Juan
- Claro, yo hago de vocalista, ya tengo la ropa que me voy a poner, jaja. –digo Manuel
- ¿Al final te pones la chaqueta de papa, es de cuando actuaba tocando el Piano en las salas de fiesta de los años sesenta?. -Digo Leo
- si, claro. Ya se la he pedido a tu madre que la saque para ponerla. –digo Manuel
- la que me enseñaste un día en tu casa. Con esa vas a romper. –digo Luis
- al final veras que la gente se va a quedar pasmada de lo que vamos a hacer y se lo van a pasar en grande, ja ja ja .- digo Juan.
- Pues si claro, la gente se quiere divertir pues que se diviertan, para eso estamos. –digo Luis
De esa forma planearon la fiesta que harían en el pub el sábado, ahora solo quedaba hacer mucha publicidad y decorar el Pub para que pareciera un tablao flamenco. Cada vez que hacían una fiesta decoraban todo el lugar para ambientarlo, y así sorprender a la gente.

En la hora del recreo se encontraron en el patio del instituto, que más que el típico patio era una gran entrada, asfaltada para vehículos los cuales solo se aparcaban en la mitad de la gran explana, y a la izquierda estaban las pistas de baloncesto y futrito, y en los bajos del edificio habían bancos donde los estudiantes se sentaban y reunión en grupos. En uno de ellos estaban en ese momento Ana y Leo charlando tranquilamente.
- entonces esta tarde tienes entrenamiento.- digo Ana
- Si, tengo entrenamiento doble.- digo Leo.
- Y eso, como que doble?.
- Entreno con los míos y luego me uno al primer equipo, con los de división de honor.
- Que bien! Eso de entrenar con el primer equipo es bueno para ti, no?
- Si, la verdad es que estoy emocionado, empezar a entrenar con ellos ya tan pronto, la verdad es que no me lo esperaba, pero me encanta.
- Pero tu eres muy joven para jugar con ellos, no?
- Si pero mira, el entrenador quiere que entrene con ellos, aunque para llegar a jugar aun queda bastante, aunque si va todo así supongo que no pasara mucho tiempo.
- Pues claro tu será el mejor,- le digo Ana
- Ojalá, ser el mejor, jajaja, ya veremos,.- digo Leo
- Bueno vamos a clase y ya soñaras más tarde, nos vemos luego y me bajas a casa?- con una sonrisa en su cara se lo decía.
- Vale, nos vemos en mi moto después de clase.

Eran las nueve y Leo ya estaba entrenando con los juveniles, como cualquier otro día, pero el ya estaba impaciente, había visto que los jugadores del primer equipo ya estaban saliendo a la pista y estaban calentando para empezar el entrenamiento, Leo como ya llevaba una hora entrenando se uniría a ellos después del calentamiento de estos y así terminaría con el entrenamiento de los juveniles, su entrenamiento no había sido igual de duro que otros días, ya que lo duro lo haría con los senior.

Cuando Julio Espina lo llamo para que se uniera al grupo, a Leo le temblaron las piernas, aunque solo fue un instante, cuando llego al grupo, le presentaron aunque ya conocía a todos los jugadores y ellos le conocían, pero era la presentación oficial de que desde ese día iba a ser habitual que Leo entrenase con ellos, todos le dieron ánimos y alguna que otra broma se oyó, diciendo que ya tenían un muñeco para dar en la portería, Milos en su medio español, le digo novato no te preocupes, esto solo dura un para de años, y le sonrió como diciendo no te preocupes.

El entrenamiento había sido duro, durante hora y media había estado de esparring con los lanzadores. Ellos solos contra Leo bajo los palos. Fue un entrenamiento donde los tiradores le lanzaban continuamente sin descanso, era más un entrenamiento para afinar la puntería de los lanzadores y utilizaban a Leo como esparrring, que hasta de vez en cuando paraba algún balón. Al terminar tuvo que recoger los balones mientras todos se retiraban a las duchas, cosas del ser el novato, pensó para él. Cuando entro en el vestuario todos estaban ya desnudos y entrando y saliendo de las duchas, Leo entraba cansado pero feliz de estar a sus diecisiete años, en aquel vestuario, aunque era el ultimo, pero lo que le importaba es que ya estaba allí, que ya poco a poco iría haciéndose un hueco, Leo estaba convencido de ello, miraba al grupo y sentía que el se iba ha hacer un hueco y que al final seria una pieza clave dentro de ese equipo, aunque era consciente de que para ello tenia que trabajar muy duro y muy constante, Leo en ese momento tenia la fuerza de luchar por aquello que tanto deseaba, y que estaba ya consiguiendo. Notaba las miradas de los jugadores dándole el reconocimiento de que estaba siendo aceptado, pero dejando claro que era el novato del grupo y en el caían todas las bromas.
Milos, era el que más le protegía de las bromas de los demás y le decía que no hiciera mucho caso de aquellos chalados.

Durante el camino en moto hasta llegar a su casa, leo iba pensando que el entrenamiento había sido genial, ya entrenando con el primer equipo, estaba con una felicidad tremenda, ya soñaba con jugar en el primer equipo, no le ponía fecha en su cabeza pero soñaba en conseguirlo. Pensó en llamar a Ana y contárselo, pero ya era tarde cuando llego a casa eran las 11:15 de la noche y no era hora ya de llamar a Ana, se lo contaría mañana. En su casa estaba ya su madre acostada, y no había nadie, Manuel estaba en Alicante, que como estudiaba allí en la universidad y tenia un piso con otros compañeros, Lucia su hermana estaba en Madrid en la universidad y su padre trabajando ya que trabajaba de pianista en un bar tipo ingles.
Así que cuando llego se hizo algo de cena y allí el solo disfrutaba de ese momento que le tenia, todo le iba de maravilla, el balonmano ya estaba entrenando con el primer equipo, el curso le iba bien, aprobaba todo sin problemas, y en el amor aunque no salía oficialmente con Ana, era cuestión de tiempo ya que parecía que todo entre ellos iba bien encaminado para salir juntos. El único punto medio así que no iba del todo bien era su familia aunque cada uno iba un poco a lo suyo y no había mucha comunicación entre él y sus padres. Aunque con el que mejor se llevaba era con Manuel.

El viernes después de entrenar, fue a casa y dejo la mochila y comió algo rápido y se fue a toda velocidad, había quedado con Ana y no quería llegar tarde e iba con el tiempo justa ya que la charla con el entrenador sobre el partido del día siguiente había durado mas de la cuenta. Así es que iba a cien por hora para no hacer espera a Ana. Llego a tiempo y Ana ya estaba en la puerta esperándole, ella se subió en la moto y los dos se fueron al Pub de la cala, el cual a los dos le gustaba mucho. Allí sentados en una especie de banco estaban los dos tomando una coca-cola y charlando tranquilamente, aunque ese día era distinto. Sus miradas eran diferentes, era como si los dos supieran que ese era el momento de empezar esa relación, notaban que los dos deseaban que sucediera el primer beso, ese que siempre y más a esas edades están difícil de dar, había nervios y risitas cómplices entre ellos, aunque ninguno se decidía a dar el paso. Seguían hablando pero cada vez más cerca el uno del otro, se miraban a los ojos y se acercaban un poco más, y seguían charlando como si no pasase nada, y por dentro los dos estaban hechos un flan de nervios. Sus caras estaban a menos de veinte centímetros y seguían charlando de nada en especial, y poco a poco se acercaban , como sin darse cuenta, aunque en realidad los dos median muy mucho cada acercamiento, era tan lento que ni se notaba, y ya sus bocas notaban el aliento mutuo al hablar, la distancia era tan mínima que era más fácil besarse que hablar y en ese momento sucedió sus labios se tocaron, en ese momento cuando los labios de Ana y Leo se juntaron hubo un momento de paralización fue un instante mínimo que ninguno de los dos movió un músculo, aunque fue un instante a Leo le sirvió para relajar la tensión y fundirse en el primer beso que daba a su amor, no fue un beso largo pero si intenso, al terminar los dos se miraron a los ojos y sin palabras lo dijeron todo, se agarraron de la mano, se dieron otro beso y continuaron charlando entre besos y risas cómplices llenas de esa felicidad que te da el empezar una relación con una persona que te gusta de verdad.
Leo paro la moto en la puerta del portal de casa de Ana, ella se bajo
- oye, ahora no te iras con otra, no?
- Jaja, como? Si me voy a casa, y además sabes que ahora estoy contigo y con nadie más.
- Eso espero, que tú, tienes muchas admiradoras.
- Tranquila sabes que a mi esas no me interesan.
- Ya, ya lo se.
- Y tu también tienes los tuyos, eh, jajaja
- Sabes que no. Gracioso, que eres un gracioso.
- Ok preciosa, nos vemos mañana por la mañana?
- Vale pasa a por mí y vamos a yayos.
- Y te vas a dejar ver allí conmigo, jaja
- Pero que tonto eres, graciosin.
- A las doce y media paso a por ti.

Yayos estaba lleno cuando Leo y Ana llegaron. Yayos era el bar del hogar del jubilado que estaba en pleno centro de Benidorm, y como los precios eran baratos y la ensaladilla rusa era la mejor de la zona, allí se reunían todos los chavales de entre dieciséis y veinte años, los sábados a la hora del aperitivo aquella esquina donde se encontraba el bar era una aglomeración de chavales, unos dentro del bar otros en la terraza, aprovechando los rayos del sol, y otros en la misma calle.

Leo dejo la moto enfrente de Yayos y aun no había dejado la moto ya estaba saludando a gente, Leo era muy conocido y sobre todo en ese circulo de gente, que eran un poco pijos, aunque tampoco eran muy pijos, todos bien vestidos con sus vespinos aparcadas en la puerta. Ana también era conocida por aquel lugar. Las miradas de la gente empezaron pronto ya que todos se percataban que, Ana y Leo estaban juntos, eran el cotilleo de aquella mañana. En todas las mesas se giraban y hacían algún comentario. Ellos sin darles importancia, se sentaron con los amigos de Leo que habían cogido una mesa al sol, se sentaron pidieron coca-cola y ensaladilla, y hay pasaron un par de horas de risas, y planeando lo que iban ha hacer esa noche: Leo podía salir ya que jugaba esa tarde en Elche, a las seis de la tarde, así que el hacia planes a partir de las diez de la noche ya que antes no llegaría. Además era el primer sábado que también tenía que quedar con Ana. Al final quedaron en que se verían todos en pantalones cortos, sobre las once de la noche.
Salieron los dos de yayos, eran las dos de la tarde y aun estaba lleno de gente y mientras salían Leo iba saludando a conocidos, se paraba a decir algunas palabras con este y con aquel, cuando llegaron a la moto, Ana con una sonrisa en la cara le digo
- te paras a saludar a todo el mundo
- que voy hacer si conozco a casi todos, venga sube.

Se fueron los dos montados en la moto, cuando llegaron casa de Ana y esta se bajo de la moto, después de un beso le digo que tuviera mucha suerte en el partido de esa tarde y que al próximo que jugase en casa, ella iría a verle y a animarle.

Iban en el autobús de vuelta del partido, estaban todos contentos ya que habían ganado, u todas las bromas iban hacia Leo.
- oye Leo enamórate todos los viernes, que si paras así, no nos gana nadie- le decía saoro.
Todas las bromas iban por ese sentido, la verdad es que había hecho un partido excepcional, aunque el equipo contrario no era muy bueno, y solo había jugado el primer tiempo había dejado su huella en el partido ya que en esa primera parte no le habían metido ningún gol, era la primera vez que hacia eso, había estado genial, lo paraba todo y al final hasta se recreaba en la paradas, se adelantaba para que le hicieran vaselinas, y hacia una floritura para pararla, hasta el entrenador en una ocasión le miro como diciéndole que se cortara un poco y no se pasase con esas cosas, aunque le dejaba hacer para que se divirtiera un poco. Cuando iba a empezar el segundo tiempo el entrenador lo miro y le digo, Bueno Leo como tú ya te has divertido, sale Paco.

El autobús era un constante bromeo, y Leo se encontraba disfrutando de esos momentos de diversión, habían ganado el había demostrado su categoría, y todos le aplaudían de cómo estaba jugando y se le sonreía la cara cuando recordaba que había quedado con Ana esa noche. Se miraba al cristal de autobús y estaba feliz, todo le iba de maravilla, disfrutaba con el Balonmano, y jugaba bien, estaba loquito por Ana y era correspondido, los estudios hay andaban, aprobando todo, a sus diecisiete años veía que todo andaba fenomenal. Sabía que todo aquello que se propusiera lo conseguiría. Y ahora lo que deseaba lo estaba consiguiendo. El soñaba con metas mas altas, cada vez que se miraba en el cristal del autobús después de hacer un buen partido se decía así mismo, que su sueño de jugar en división de honor, estaba cada vez más cerca ya que estaba por el buen camino y que si seguía por él, lo iba a conseguir. Y ahora estaba más convencido después del partido realizado y que ya entrenaba con el primer equipo. Lo tenia muy claro.

Eran las once y media de la noche y Leo se encontraba en la barra de pantalones cortos charlando con su hermano Manuel, Leo le contaba el partido y como se había divertido haciendo chulerías de las suyas, a los jugadores contrarios, Manuel le decía que mira que algunas veces eres chulo si no fueras mi hermano, jaja, se reían los dos. Así estaban los dos cuando llego Ana, Manuel no la conocía.
- hola ana –Digo Leo. Y le dio un beso..
- Manuel te presento a Ana
- Hola Ana –digo Manuel, mientras le daba dos besos en las mejillas
- Que tal el partido? –pregunto Ana.
- Aquí estaba contándome, que se lo ha pasado genial- digo Manuel.
- Hemos ganado. –digo leo
- Estupendo, me alegro. – y Ana le dio un beso a Leo.
- Si pero Leo cuéntale lo mejor, no sea tan modesto, que ante mi si vacilas, jejeje
- Que a pasado, cuéntame. Digo Ana.
- Que me he divertido mucho hoy, ya que no me han metido ningún gol, en la primera parte que ha sido la que he jugado, y al final he estado vacilando un poco a los jugadores contrarios.
- Si es que cuando te lo propones eres un poco chulito tu, me alegro de que no te metan goles.
- Ana si al final vamos a tener a un famoso portero y nosotros sin saberlo. Digo Manuel.
- No lo dudes Hermanito, dentro de poco ligaras diciendo que eres mi hermano.
- Claro como tu no podrás ligar. Le digo Ana entre risas.
- Ana no te preocupes yo ya me encargare de sus fans. Digo Manuel

En ese momento llegaron los amigos de Leo. Y empezaron a pedir copas, y le dijeron a Leo si quería un Whisky, Leo apenas bebía, solo de vez en cuando y esa noche no quería, como siempre sus amigos le decía ya están en plan abstemio, tomate una copita, pero Leo pasaba estaba con Ana y esa noche no tenia ganas de beber. Después de un buen rato allí, charlando y riendo Albert y fran, disimuladamente se fueron, no le dijeron nada a Leo Ya que ellos sabían que, ese rollo a Leo no le iba, se habían perdido y estarían el la calle fumándose un porro de Marihuana. Algunos de los amigos de Leo fumaban porros, y alguno le había invitado una vez a una rala de speed, pero Leo pasaba de todo eso, no iba con el todo ese mundo, el como máximo alguna borrachera pero de hay no pasaba. No le gustaba nada consumir nada de drogas no las había probado pero no deseaba hacerlo.

Ana y Leo estaban en la barra hablando con Manuel, y este les contaba como iba a ser el espectáculo que iban a hacer esa noche, Manuel lo contaba con gran ilusión ya que pensaba que iba a divertirse bastante, dentro de poco se tendría que ir a cambiarse para el espectáculo.

La gente ya estaba esperando el espectáculo, a la voz del Dj, de que faltaban ya pocos minutos la gente al unísono gritaba “¡que empiece ya!”, en esas estaba la gente cuando se apagaron las luces del local y se encendió una luz blanca justo en el escenario. En ese momento hizo su aparición el grupo invitado para la actuación. Manuel, Juan y Luis, imitaban al los gipsy king. Con esas empezó el espectáculo, Manuel de vocalista haciendo el play-back de los Gispsy. Parecían verdaderos flamencos los tras con esas pintas y su movimientos encima del escenario se ganaron en un momento a la gente que cantaba y saltaban al ritmo que les marcaba Manuel desde el escenario. La gente se estaba divirtiéndose un montón, y a Manuel se le veía feliz en esa conexión con la gente haciéndola divertirse. Desde el otro lado del local Leo veía la escena y sentía admiración por su hermano, pensaba que cabrón como se lo esta pasando y que como se lleva a la gente de calle. Lo veía y disfrutaba de ver a su hermano mayor disfrutando.

- Manuel has estado genial. –digo Leo
- Si, de verdad? Me lo he pasado en grande ahí arriba. - Digo Manuel.
- Si, todo el mundo se lo ha pasado genial, la gente no paraba de saltar y cantar, eres un moustro del escenario, jeje je. Digo Leo
- Gracias Leo, eres mi mejor fan, jeje.
- Manuel que nos vamos ya para casa. Nos vemos mañana
- Vale, venga tened cuidado y ya nos vemos mañana. Ha sido un placer conocerte ana, un beso. –digo Manuel.
- Ya nos vemos Manuel – digo Ana.
- Ser buenos, pareja
- Si claro Manuel, nos vemos en casa.

El domingo en la comida Manuel al final no estaba ya que se había ido a navegar con su tabla de windsurf a Santa Pola, ya que había una competición que el deseaba participar, así que en la mesa estaban los tres Leo su padre y su madre. Como siempre poco dialogo y breves comentarios sobre las noticia que salían en el telediario. Al terminar Leo llamo a su colega Chispi para tomar cafés juntos. Antes de irse les comento a sus padres que ya llegaría para cenar que iba a estar toda la tarde fuera con sus amigos.
Esa tarde no iba a quedar con su chica, al final habían quedado unos cuantos amigos para tomarse un café que hacia tiempo que no lo hacían.

Habían quedado en el saboy estaban compani, chispi, rubio y Leo, ahí estaban riéndose y pasando el rato. El saboy era un Pub cafetería que los domingos por la tarde se llenaba de chavales para tomar café, tenia mesas bajas y al final al fondo un billar, la iluminación era un poco baja, el ambiente estaba cargado de humo en ese momento estaba lleno todas las mesas ocupadas, había un mormullo de gente charlando. Cada vez que entraba alguien por la puerta alguno de los cuatro lo conocía ya que ese era un lugar donde siempre iban los mismos y al final casi todos se conocían. En ese momento entro Libe por la puerta era un colega de ellos y los cuatro le saludaron. Cuando llego a la mesa había algo extraño en él, su rostro era de preocupación, cuando se sentó, cogio un poco de aire ya que había venido corriendo, los cuatro, se quedaron expectantes por saber que tenia que decir, su cara era de una preocupación total y parecía que alargaba el inicio del hablar por miedo a decir lo que tenia que decir. Chispi le pregunto que pasaba que les contase que estaba ocurriendo. Cuando al final tubo el aliento para hablar miro a Leo y le digo – han llamado a mi casa diciendo que tu hermano Manuel a tenido un accidente, que no saben nada más que viniera a buscarte- Leo aturdido digo –que como?, que coño estas diciendo Libe?. Que es lo que ha pasado?
- no se tío, eso es lo que me han dicho, en tu casa tampoco hay nadie- digo Libe
- tío no entiendo nada, que coño de accidente ha sido, como esta mi hermano, donde esta. Digo Leo
- Leo, no se nada más te lo aseguro. Digo Libe
- Vámonos. Digo leo
- A donde? Le dijeron los cuatro.
- No tengo ni puta idea pero tenemos que saber, que coño a pasado. Digo Leo
- Vamos a la cruz Roja que esta Moreno de guardia y que desde allí averigüen que ha pasado. Digo Chispi.
- Ok, vamos echando hostia para allá.

El coche lo conducía Rubio, un Renault 18, azul con el que se movían todos, ya que el tenia carnet de conducir. El camino hacia el puesto de la cruz Roja que estaba en las afueras, fue largo y tenso, todo eran palabras de que veras que no ha pasado nada, que será solo un susto.
Una vez dentro del puesto de la cruz roja, le contaron a Moreno lo que pasaba que sabían que había pasado algo a Manuel, en ese momento empezaron a llamar a los otros puestos de la cruz roja para informarse, las noticias no llegaban, Leo se notaba tenso no sabia que hacer. El puesto era pequeño dos habitaciones y un servicio en una de ellas las emisoras de radio los teléfonos, la otra era la sala-dormitorio, allí tenían sofás y un par de literas para descansar los días de guardia. Leo iba de una habitación a otra, las noticias no llegaban, ya nervioso se salio a la calle con Libe, Leo cogio un cigarro y fue a encendérselo y noto lo nervioso que estaba cuando al ir a encendérselo la mano le temblaba, no sabia por que pero se esperaba lo peor, se encendieron el cigarro y charlaron Leo y Libe, intentando pensar que todo iba a ser un susto y ya esta.
Dentro la fatal noticia llego, le comunicaron por la emisora que esa tarde había fallecido ahogado un chaval en la costa de Santa Pola. Era Manuel ese chico del que hablaba la emisora, todos se quedaron petrificados, se miraron unos a los otros sin poder decir nada.
- que fuerte.- pudo decir Compani
- no se abran equivocado, no Moreno?.-digo chispi.
- No por desgracia están muy seguros de ello.- digo Moreno

Se encontraban todos desorientados por el impacto de la noticia, no sabia nadie como responder ya que todos eran amigos de Manuel y no lo podían creer lo que había sucedido, sus caras reflejaban el asombró con la mayor tristeza. En la sala de emisoras se respiraba una tristeza contenida, cuando Compani digo- hay que decírselo a Leo. Todos se miraron y en ese momento se les callo el mundo por segunda vez en unos momentos. Ya era duro el encajar la muerte de un amigo, para ahora tener que decirle a su hermano que no volvería a ver a Manuel. Se miraron todos los amigos, aunque les costaba mantener la mirada ya que lo único que deseaban era agachar la mirada, mirar hacia el suelo y llorar, pero en ese momento no lo podían hacer, debían de salir de aquella habitación y enfrentarse al dolor y apoyar a su amigo Leo, al cual le tenían que decir lo sucedido.

Fuera estaban agotando el cigarro Leo y Libe cuando vieron salir a todos del puesto de la cruz roja, salía primero Compani, luego iban rubio chispi y un poco más atrás Moreno, se acercaron donde se encontraban, sus caras denotaban que algo no marchaba bien, al llegar a su altura, Leo no digo palabra, no podía, estaba paralizado, no sabia si quería saber o no quería que le dijeran nada, tenia el miedo metido en el cuerpo y las caras de sus amigos no hacia más que incrementar ese miedo, lo único que podía hacer era mirarlos, los miraba uno a uno pero no encontraba esa mirada esperanzadora que reflejase los ojos de alguno de ellos.

Cuando empezó Compani ha hablar sus palabras estaban llenas de nerviosismo, era duro lo que estaba dispuesto a decir, aunque el pensaba que se lo tenia que decir lo antes posible para que lo afrontase ya que no había solución, era duro decirle a Leo aquellas palabras, no sabia que palabras utilizar. Le empezó a contar que habían tenido noticias de Manuel, que había estado haciendo Windsurf en santa Pola esa mañana y que una ola había sido más fuerte que él y que no la había podido ganara a esa ola y que desgraciadamente no había salido del mar. En ese momento todos sacaron a relucir sus sentimientos, llorando y maldiciendo a la vida, se oían muchos insultos y muchos lloros.

Leo al recibir la noticia se quedo inmóvil, no soltó ni una lagrima en ese momento, se le había roto algo por dentro que de tanto dolor ya no sentía nada, sentía que le habían quitado el corazón y no conseguía sentir nada, estaba paralizado mirando a sus amigos a los cuales ya no veía, no podía asimilar aquella noticia. Por unos momentos se quedo sin decir nada sin hacer ningún gesto, cuando le pregunto a Compani ¿y donde esta ahora? , le contestaron que en santa Pola. Leo casi sin aliento les digo vamos a ver si también esta allí mi familia que tampoco sabemos nada de ellos.

Se montaron en el coche y se pusieron rumbo a santa pola, que esta 60 km de Benidorm, el viaje iba a ser tenso, ya cuando entraron en el coche todos andaban callados solo se oía leve mente la música de la radio.
Leo estaba absorto de todo lo único que hacia era mirar por la ventanilla hacia la oscuridad de la noche, estaba tan dolorido que le dolía hasta pensar y por tanto no pensaba en nada solo tenia la mirada perdida y su mente colapsada de dolor. Durante el trayecto lo único que sus sentidos pudieron captar era la oscuridad de aquella noche, ya que ni siquiera aquellos pequeños comentarios de sus amigos los oía aun estando junto a ellos.

Al llegar a Santa Pola como la guardia civil esta al entrar al Pueblo pararon directamente allí, al bajar del coche Leo bajo con la mirada perdida, saco del bolsillo del pantalón el paquete de tabaco del otro bolsillo el mechero, cogio un cigarro se lo llevo a la boca se lo encendió, miro a su alrededor y en el interior del parking del recinto de la guardia civil vio el corsa blanco de su hermano Manuel, lo miro y fue como si no le diera mayor importancia, no digo ni una palabra.

Liberio y compani entraron al cuartel, para preguntar si sabían donde estaba el cuerpo de Manuel y si sabían que era de la familia, ya que ninguno de ellos tenía noticias de donde estaban. Un guardia civil amablemente les atendió diciendo que Manuel se encontraba en la sala mortuoria del cementerio, que aquella noche la pasaría allí, ya que al día siguiente le tenían que hacer la autopsia. Y que la familia se había ido, ya que las dependencias del cementerio se cerraban por la noche. Le dieron las gracias al guardia civil y salieron del cuartel.

Al salir se le comentaron a los demás, Leo los miro y les digo estarán en casa de mi tía que vive en San Vicente venga vamos para allá. Primero dirección Alicante y luego yo ya os indico por donde hay que ir para llegar, les comento Leo.

Chispi le comentaba a Libe, como esta este tío, se a quedado sin reacción, parece que no siente nada, esta como… pobre menudo palo que se acaba de llevar, es que es muy fuerte… mientras decía esto a chispi se le caía una lagrima por los ojos.

Cuando llegaron a casa de la Elena, la tía allí se encontraba la toda la familia. Era un chalet a las afueras, antes de llegar a la casa había una camino de apenas veinte metros que a un lado y a otro había árboles, aquella noche no hacia viento y no los movía estaban quietos, inmóviles, observando desde su quietud, los llantos y abrazos de desconsuelo que se estaban dando a la llegada de Leo con su padre y su madre los dos destrozados diciendo palabras inconexas, hay fue uno de las pocas veces que se le vio llorar a Leo aunque fue más por ver llorar a sus padres que por poder expresar su dolor, que intentaba esconderlo dentro de si para que no le doliera tanto. Una vez en la casa Leo se sentó en una silla en el salón y se quedo allí callado. Intentando no mostrar sus sentimientos y escondiéndolos para que así no sufrir toda aquella pena.

El entierro fue multitudinaria, la iglesia estaba llena había más de mil personas, en los bancos delanteros toda la familia. Leo al enfrentarse delante del féretro de su hermano no pudo resistir y estallo en un llanto desconsolado en el cual estuvo durante toda la ceremonia. La familia estaba desconsolada. Al final de la ceremonia llego el peor trago soportar que todo el mundo, con toda su buena fe, pasasen a darles el pésame. En un par de veces Leo pensó en irse de allí, no soportaba aquel dolor recordado una y otra vez cada vez que pasaba un conocido abrazo lloros más dolor, así uno y otro era como si no terminase gamas aquel suplicio, veía pasar a la gente y ya no sabia como actuar si seguir duro allí caer al dolor. Al final como todo, se acabo el río de gente. Y se dirigieron al cementerio donde allí en una breve ceremonia enterraron a Manuel.

Después de una semana sin salir de casa, Leo decidió ir a tomar café en el restaurante de un amigo, para convencerse de salir se digo que ya estaba bien que la vida debía de continuar y que tenia que seguir con su vida tal y como era antes, aunque no se daba cuenta que su vida había cambiado completamente, que ni él era ya el mismo, ni su vida seria igual. Era su vida y la tenia que seguir viviendo, no le quedaba más remedio que seguir viviendo.

Los siguientes meses aunque fueron duros, como ya estaba en la recta final de la temporada de balonmano, auque su nivel de juego bajo un poco no fue muy significativo ya que estaba concentrado en terminar de la mejor forma posible, los estudios, al final aprobó todo con buena nota. Aunque lo que si se fue al traste fue su relación con Ana, ya que al cerrarse dentro de si Leo, y solo dedicarse a sus cosas sin querer dar más explicaciones que las justas, y lo que más le dolía a Ana era que ya no expresaba sus sentimiento, no le dejaba llegar a su interior, Leo había puesto una coraza la cual no se permitía abrir para nada. Y así Ana se iba alegando cada vez más de él y él de ella y antes de llegar a odiarse por aquella situación dejaron de salir juntos para no hacerse daño el uno al otro.
Ana lo paso mal ya que realmente lo quería, pero así con una persona tan encerrada en si mismo no podía seguir, y lo que más le dolía era que sabiendo que aquella ruptura a Leo también le dolía era como si a él no le importase. Ella pensaba, otra cosa que se calla y se lo mete para dentro. Cuando lo dejaron con una lagrima en los ojos Ana dándole un beso de despedida le digo Leo cuídate y si algún día te apetece hablar aquí estaré para charlar cuando quieras.

El verano llego y con el los turista a Benidorm, la playa las noches de juerga y trabajo. Leo empezó a trabajar en Pantalones Cortos en una barra, ahora era uno de los socios, ya que se había quedado con la participación de su hermano. Leo pensaba que tenía que continuar con el Pub ya que era el sueño de su hermano y él tenia que seguir con aquello y también desde su casa le empujaron a ello. Su madre que era la que mandaba en aquella casa, le digo que el tenia que seguir con el Pub y que ella estaría allí también para ayudar.

El uno de julio llego y fue el primer día que ya abrían todos los días el Pub, se presentaba un verano con bastante trabajo y muy animado, eso es lo que comentaban todos los trabajadores en la pequeña reunión que estaban teniendo después de arreglar todas las barras, se habían sentado todos en la terraza a tomar un refresco y charlar sobre el inicio del verano. Allí estaban Pepi y Robert que estaban en una barra, Marga la compañera de Leo en la barra. Jerri y Suso, y Jordi que era el ofis del Pub. Y como no hay estaban Juan y Luis como jefes de grupo. Se llevaban todos bastante bien, entre risas y palabras serias comentaron que aquel aunque iba a ser un verano diferente ya que aun la perdida de Manuel le tocaba a todos pero debían de esforzarse por que fuera un gran verano y que aun trabajando había que disfrutar y pasarlo bien.

La primera semana de Julio siempre era tranquila no había mucha gente y como terminaban pronto de trabajar Leo se iba con Robert a Nabab una discoteca que había gente y allí se tomaban un para de copas y intentaban ligar con algunas chicas, siempre con el mismo cachondeo que si unas risas uno chupitos en la barra, que Pantalones cortos tenia alquilada en aquella discoteca y así les salía gratis, por tanto siempre estaban rodeados de gente con ganas de divertirse, y entre esa gente siempre se colaba una niña que les gustaba y algún día que otro hasta ligaban, con alguna chica. Así pasaban las primeras noches del verano, hasta que un día en una de esas noches la hermana de Leo apareció en Nabab un grupo de chicas.
Hola Natalia! Ya era hora, no os ibais a pasar por Pantalones? –digo leo.
Si pero al final nos hemos entretenido en el Lord y mira las horas que se nos han hecho.- dijo Natalia.
Mira Leo a ellas las conoces? Son Carol, Ana y Pilar
Ana que tal? Pilar cuanto tiempo sin verte. –dijo leo
Bien Leo, si hacia tiempo que no nos veíamos.- dijo Pilar
Buenas Leo, tu como siempre de maravilla. Dijo Ana.
Bueno a ti creo que no te conozco, soy Leo el hermano de Natalia y tu te llamas?
Carol, de Carolina. Así es que tu eres el famoso hermano pequeño.
Si creo que si, que ese soy yo, el mismo, espero que te hallan hablado bien de mi.
Algo no mucho pero si me han dicho algo. Y mientras Carol decía aquellas palabras con una sonrisa en los labios, Leo quedo un poco parado observando aquella sonrisa, pero rápido le sacaron ya que Natalia le empezó a pedir unas copas, ya que como el no pagaba pues así todos bebían gratis.
Bueno que vais a tomar? Unas copitas fresquitas! Whisky para todo el mundo , no?
Si con cocacola, dijo Carol.

Mientras tomaban la copa en la terraza de Nabab, que era toda de piedra blanca todo muy estilo mediterráneo, en las barras el techo era de paja, para dar un ambiente más rural, charlaban y se reían los seis, aun que cada vez Leo y Carol parecía que se iban de la conversación de los demás, hasta que ya se habían quedado solos hablando, no se notaba mucho pero se miraban de una forma especial, parecía que podría haber algo ahí aunque Leo la miraba y solo veía su sonrisa. De repente Robert se giro hacia ellos y digo venga todos a la pista a bailar un poco, lo digo con tanto impulso que nadie pudo decir que no y los seis se fueron a bailar, cuando llegaron a la pista estaba casi llena, era redonda el techo parecía una carpa de un circo y los extremos habían salas pequeñas donde habían mesas con un gran banco de obra en la pared que recorría todas las salas. En la pista sonaba “escuela de Calor” de Radio Futura. Los seis empezaron a bailar todos en corro, Leo se puso junto a Carol y ya se notaba algo en sus miradas.
Leo ahí bailando miraba a Carol y le estaba empezando a gustar, pero pensaba es la amiga de mi hermana y como mínimo me saca cinco años, pensara que soy un niñato. Bueno no pasa nada ahora nos tomamos unos chupitos y que se lo que sea.
Mientras todos bailaban, Leo digo ahora vengo un momento, todos asintieron con la cabeza, OK y siguieron bailando.
Al momento Leo llego con unos chupitos para todos, y mientras bailaban todos al unísono se tomaron y siguieron bailando mientras Leo y Carol bailaban cada vez un poco más juntos.
Ya era tarde Natalia y las amigas ya tenían ganas de irse. Y estando en la barra Natalia se lo comento a Leo que ya se iban, ya tan pronto le digo Leo.
Si Leo que mañana hay que ir a la playa y ya es tarde. Digo Natalia
Quieres que te hacer que a casa? Digo Leo
No cogemos un taxi las cuatro, que menos Carol todas vamos al mismo lado. Digo natalia.
Carol tu tambien te vas? Le pregunto Leo
Si claro si ellas se van me tengo que ir con ellas en el taxi. Digo Carol
Bueno si quieres te llevo yo en la moto. Digo Leo
Es que estoy cansada ya. Digo Carol
Si, pero mira nos tomamos el ultimo chupito y te llevo a casa llegamos antes que si te vas con el taxi. Digo Leo
Carol lo miro mientras le decía aquello con esa sonrisa en los labios, de niño travieso. Su cabeza era una pequeña confusión, si quería quedarse, pero aquello podía implicar, y era un poco joven para ella pensaba. Mientras se decidía, Leo decidió por ella, dirigiéndose a su hermana y diciéndole oye Natalia como Carol vive lejos iros vosotras en un taxi que a Carol la llevo yo en la moto.
Cuando Natalia se giro hacia Carol para saber si ella estaba de acuerdo, ella solo pudo asentir con la cabeza y decir que si que el la llevaba.
Bueno Leo no llegues tarde a casa y así mañana te bienes a la playa, vale? Digo Natalia.
Ok hermanita como tengo que llevar a Carol llegare pronto. Digo Leo

Mientras Leo pedía unos chupitos, Carol lo miraba y pensaba que hago yo aquí con este chaval que acabo de conocer, y mientras pensaba eso, le venia también pensar es que mira que sonrisa tiene y que ojos más bonitos.

Se pasaron un rato de charla muy animada entre ellos, y al ser ya tarde decidieron irse.
Leo iras con cuidado con la moto, no?
Si tranquila, que voy con cuidado. A todo esto tu donde vives?
En el club Medico, casi al final de Benidorm.
Así, un poco lejos de aquí pero en un momento llegamos.

Al llegar a urbanización Leo paro la moto subió el caballete de su vespino, no quería dejarla y ya esta, el rato que habían pasado se lo habían pasado bien y no quería que se terminara.
Un cigarro?
Si gracias Leo.
Oye nos sentamos en el banco ese?
Si venga, mejor que estar de pie
Os esperaba esta noche en el Pantalones.
Si, tu hermana quería ir pero he de reconocer que no hemos llegado a tiempo de ir por mi culpa.
¿Anda así es que no querías ir? Tenías mejores planes en el Lord.
Tampoco es eso es que habían unos amigos y charlando con ellos se nos fue el tiempo, pero mira hemos ido a verte a Nabab.
Bueno te perdonare por que al final habéis venido, jaja
Mira que gracioso, gracias por el perdón, ja ja.
En esas risas estaban cuando sus miradas se cruzaron y por un momento mientras se miraban a los ojos, el mundo se detuvo, las risas se cortaron de golpe. Los dos se paralizaron un instante, donde no había tiempo para la duda, ni para pensar en lo que estaban dispuestos ha hacer, se miraron a los ojos y con esa mirada se dieron mutuamente el acuerdo, y en ese momento unieron sus labios en un beso. No había dado tiempo a planearlo ni nada por el estilo surgió el momento y ninguno lo quería desaprovechar, les había cogido tan de sorpresa a los dos que lo único que hacían era disfrutar de aquel beso. Cuando terminaron se miraron y a ninguno se le podía quitar la sonrisita de la boca. Y mientras se miraban sin decir nada todo se lo decían co

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